“3 preguntas para un matrimonio feliz”

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3 preguntas para un matrimonio feliz
3 preguntas para un matrimonio feliz

El famoso aforismo de Hillel como una guía para el matrimonio.

Hillel acostumbraba decir: “Si yo no estoy para mí, ¿quién lo estará? Y si sólo estoy para mí, ¿qué soy? Y si no ahora, ¿cuándo?” (Ética de los padres 1:14).

¿Buscas consejos para tener un matrimonio feliz? El famoso aforismo de Hillel en Ética de los padres nos da conocimientos profundos sobre las relaciones humanas y, en particular, sobre el matrimonio.

Cuando tienes presentes estas tres preguntas creas el balance y la perspectiva necesarios para una relación exitosa.

1) Si yo no estoy para mí, ¿quién lo estará?

Eres la única persona que puede cambiar tu realidad. No puedes confiar en nadie más para que te ayude, en particular si tú mismo no te estás ayudando. ¿Qué puedes hacer para cambiar la situación? Parte de la madurez emocional en una relación es asumir responsabilidad. A pesar de que enfocarse en lo que tu pareja está haciendo mal puede ser fácil, la única persona a la que puedes cambiar realmente es a ti mismo; esperar que tu pareja cambie, sólo te traerá dolores de cabeza. La mentalidad de víctima es paralizante, ya que nos impide buscar una solución real para nuestra situación y lleva a más resentimiento y rencor.

Siempre me asombro cuando escucho historias sobre personas exitosas que han superado la adversidad. ¿Cómo lograron superar esos desafíos en su vida? No se hundieron en la autocompasión, sino que se levantaron e hicieron lo que pudieron para lograr lo que querían en la vida.

En el matrimonio se necesitan dos para bailar un tango. Ambos contribuimos a la situación en la que estamos, ya sea para bien o para mal. Si tu relación es tensa, ¿qué estás haciendo para generar la tensión? ¿Qué puedes hacer para cambiar la situación? ¿Cómo puedes ser una mejor pareja? Cuando desarrollas una actitud de responsabilidad generas un efecto dominó en tu pareja. De hecho, para generar el cambio en tu pareja es más efectivo ser responsable que culparla por tus penas y esperar que mejore.

2) Si sólo estoy para mí, ¿qué soy?

La trampa de la responsabilidad personal es que podemos creer que no tenemos nada de la culpa. Cuando nuestra pareja está enojada podemos disculparnos: “Yo trabajé en mí mismo; esto es causa de tus defectos y eres tú la que debe lidiar con ellos”. Nuestro crecimiento personal no debería venir a expensas de ser crueles con quienes están sufriendo.

Estar en una relación es la mayor oportunidad posible para desarrollar compasión por otro ser humano. Presta atención, valida sus sentimientos y sé empático con su situación. Saber que se puede contar contigo en momentos de sufrimiento es por lo general lo que necesita para sanar y continuar avanzando.

3) Si no ahora, ¿cuándo?

No hay mejor momento para sanar tu relación que ahora mismo. Las parejas se engañan pensando que su relación puede continuar en piloto automático y que pueden intentar solucionar los problemas en el futuro. La vida está llena de ocupaciones; podría parecer que hay temas más apremiantes que debemos atender antes que nuestra relación.

Gran error. No esperes a que tus niños crezcan y dejen la casa. No esperes hasta tener más dinero y poder costear ayuda profesional. Nunca sabemos cuánto tiempo tenemos en este planeta. Las historias trágicas sobre personas que hoy están aquí pero mañana no, nos despiertan y nos hacen valorar el presente. Este es el momento para crear tu relación ideal. Este es el momento para comenzar a ser más amable y agradecido con tu pareja. Este es el momento de hacer que tu matrimonio sea una prioridad. Preguntarte si no ahora, ¿cuándo? te recuerda la sagrada tarea de despertar y actuar. No mires hacia atrás, no te aferres a las oportunidades perdidas ni lamentes años de tu relación que podrían haber sido excelentes.

Es fácil para una relación vivir en piloto automático. Hillel nos desafía a tener en mente tres preguntas muy importantes. Él nos dice que debemos asumir responsabilidad por nuestro rol en la relación; nos alienta a estar con nuestra pareja cuando nos necesita; y finalmente, por si tenemos alguna duda, nos incita a comenzar ahora mismo.


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