Familias Ensambladas

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Familias Ensambladas
Rabino Levi

A las familias ensambladas se las conocen con la expresión “los tuyos, los míos, los nuestros”. Sin embargo, se las define como uniones en las que uno o ambos miembros de la pareja tienen hijos de uniones anteriores.

A diferencia de las familias tradicionales, en las ensambladas hay más personajes en juego, más intereses en pugna y obviamente más conflictos que surgen en relación a la identidad que logran formar cada una de ellas.

Tanto los adultos como los niños pueden sentirse confundidos, enojados, abrumados, inseguros, ansiosos y desilusionados. Para evitar este tipo de sentimientos es imprescindible que los mayores puedan pactar acuerdos para establecer con qué cuentan y qué deben tener que sacrificar con la decisión que están tomando.

Una de las recomendaciones que hacen los especialistas está vinculada con la importancia de respetar los tiempos de los chicos. Si hubo una separación o divorcio de los padres de los niños, debe pasar un tiempo prudencial para presentar una nueva pareja.

Si los chicos sienten que siguen siendo importantes en esta nueva conformación familiar y los adultos acuerdan valores básicos puede ser parte de una muy buena historia genuina e intensa.

¿Cómo debería comportarme con los hijos de mi pareja?

¿qué lugar ocupo yo en esta nueva familia?

¿cómo manejarse con el dinero?

Son algunas de las inquietudes que pasan por la cabeza de quienes protagonizan la unión.

Lo importante es entender que no siempre se puede dejar conforme a todos. Por eso, es importante que los adultos sepan negociar, entre ellos y con los niños, programando diversas actividades.

¿Hay que ponerse de acuerdo o consensuar con el ex?

“En general se aconseja que haya un acuerdo, aunque no siempre se logra. Lo importante es no utilizar a los niños como mediadores, no hablar negativamente del otro y evitar la lucha de poder entre los diferentes hogares”

Tips para evitar problemas

-Trabajar con las nuevas relaciones que se establecen, fomentando el respeto mutuo, el diálogo y la aceptación.

-Hacer que los cambios sean paulatinos y aceptar los tiempos de cada uno.

-De ser posible, establecerse en una vivienda nueva, de modo que no haya quienes se sientan “visitantes” y quienes se sientan “invadidos”. Procurar que en ella haya un espacio para los que no viven allí.

-Buscar consenso en los planes (salidas/vacaciones) así cada miembro siente que es respetado y deseado.

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